2.28.2009

"Wise up", Aimee Mann. Fragmento de Magnolia.

En algún momento se presiente el debacle, los personajes sabrán que las cosas no serán como las premeditaron (It's not
What you thought
When you first began it), hay algo más allá del deseo en ellos, más allá de cualquier coincidencia que amedentre al destino con encuentros inverosímiles. (You got
What you want
Now you can hardly stand it though) El destino es simplemente un burla, parecería decir el director Paul Thomas Anderson en su magistral película: Magnolia (1999), una burla ante lo ingenuo que es creer en las coincidencias, o en el vuelo de la moneda y su azaroso destino.
(By now you know
It's not going to stop
It's not going to stop
It's not going to stop
'Til you wise up)
El destino es otra cosa, un inalcanzable de tonos bíblicos para los personajes del film que comparten una condición: ser culpables y tener que pagar por ello. ¿Qué es lo que une a estos personajes? La redención. (You're sure
There's a cure
And you have finally found it)

¿Quiénes son Magnolia? Una mujer joven y cocainómana en el momento del reconocimiento en que la vida no se va a detener, que su vida pasará sin inmutar al tiempo, que su habitación es la metáfora de su alma (You're sure
There's a cure
And you have finally found it). Un policia soltero, íntegro y católico ante el espejo, amando el deseo de la compañía y hacer lo correcto en ello, un hombre entre el límite de lo correcto y lo justo. Un presentador de televisión, conciente del cáncer que lo destruye, conciente del daño ocasionado a su familia, cobarde y pusilánime, intuímos en él la destrucción de las cosechas por las plagas: años de prosperidad - años de carencia ¿cómo salir indemnes de ello? (You think
One drink
Will shrink you 'til you're underground
And living down). Un niño genio de 50 años que lo ha perdido todo, la inteligencia, la belleza de la infancia, el secuestro de su niñez por sus padres, o mejor dicho: su cobardía ganó el alimento necesario para comerse al hombre y dejar el cascarón. Un padre al borde de un precipio contundente donde no hay retorno, irremediable encuentro para el cual no hay preparación, y sí un caudal de reproches y deseos incumplidos. (But it's not going to stop
It's not going to stop
It's not going to stop
'Til you wise up)

Una obra magistral de Paul Thomas Anderson, de culto, tendré cuidado del uso de este término: "culto" a una obra repleta de profundos simbolos (la escena de la plaga que cae del cielo), de actuaciones soberbias (Tom Cruise en un punto altísimo, Philip Seymour Hoffman espléndido en su papel de enfermero, William H. Macy, John C. Reilly, Julianne Moore), un soundtrack vital para entrar en el ritmo del director (P. T. Anderson utilizó fragmentos de las letras de las canciones para construir algunos de los diálogos del film) a cargo de una genial Aimee Mann. (Prepare a list of what you need
Before you sign away the deed
'Cause it's not going to stop
It's not going to stop
It's not going to stop
'Til you wise up)



No, it's not going to stop
'Til you wise up
No, it's not going to stop.

So just... give up.
Solamente... levántate.
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

el destino es un invento de mierda que sirve para hacernos sentir mal en el presente, la vida es corta, vive el ahora, no hay mañana, besos

Ivan Vergara / Appu dijo...

Si, tampoco creo en el destino ni la coincidencia. Creo en la voluntad.

2.28.2009

"Wise up", Aimee Mann. Fragmento de Magnolia.

En algún momento se presiente el debacle, los personajes sabrán que las cosas no serán como las premeditaron (It's not
What you thought
When you first began it), hay algo más allá del deseo en ellos, más allá de cualquier coincidencia que amedentre al destino con encuentros inverosímiles. (You got
What you want
Now you can hardly stand it though) El destino es simplemente un burla, parecería decir el director Paul Thomas Anderson en su magistral película: Magnolia (1999), una burla ante lo ingenuo que es creer en las coincidencias, o en el vuelo de la moneda y su azaroso destino.
(By now you know
It's not going to stop
It's not going to stop
It's not going to stop
'Til you wise up)
El destino es otra cosa, un inalcanzable de tonos bíblicos para los personajes del film que comparten una condición: ser culpables y tener que pagar por ello. ¿Qué es lo que une a estos personajes? La redención. (You're sure
There's a cure
And you have finally found it)

¿Quiénes son Magnolia? Una mujer joven y cocainómana en el momento del reconocimiento en que la vida no se va a detener, que su vida pasará sin inmutar al tiempo, que su habitación es la metáfora de su alma (You're sure
There's a cure
And you have finally found it). Un policia soltero, íntegro y católico ante el espejo, amando el deseo de la compañía y hacer lo correcto en ello, un hombre entre el límite de lo correcto y lo justo. Un presentador de televisión, conciente del cáncer que lo destruye, conciente del daño ocasionado a su familia, cobarde y pusilánime, intuímos en él la destrucción de las cosechas por las plagas: años de prosperidad - años de carencia ¿cómo salir indemnes de ello? (You think
One drink
Will shrink you 'til you're underground
And living down). Un niño genio de 50 años que lo ha perdido todo, la inteligencia, la belleza de la infancia, el secuestro de su niñez por sus padres, o mejor dicho: su cobardía ganó el alimento necesario para comerse al hombre y dejar el cascarón. Un padre al borde de un precipio contundente donde no hay retorno, irremediable encuentro para el cual no hay preparación, y sí un caudal de reproches y deseos incumplidos. (But it's not going to stop
It's not going to stop
It's not going to stop
'Til you wise up)

Una obra magistral de Paul Thomas Anderson, de culto, tendré cuidado del uso de este término: "culto" a una obra repleta de profundos simbolos (la escena de la plaga que cae del cielo), de actuaciones soberbias (Tom Cruise en un punto altísimo, Philip Seymour Hoffman espléndido en su papel de enfermero, William H. Macy, John C. Reilly, Julianne Moore), un soundtrack vital para entrar en el ritmo del director (P. T. Anderson utilizó fragmentos de las letras de las canciones para construir algunos de los diálogos del film) a cargo de una genial Aimee Mann. (Prepare a list of what you need
Before you sign away the deed
'Cause it's not going to stop
It's not going to stop
It's not going to stop
'Til you wise up)



No, it's not going to stop
'Til you wise up
No, it's not going to stop.

So just... give up.
Solamente... levántate.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

el destino es un invento de mierda que sirve para hacernos sentir mal en el presente, la vida es corta, vive el ahora, no hay mañana, besos

Ivan Vergara / Appu dijo...

Si, tampoco creo en el destino ni la coincidencia. Creo en la voluntad.

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