10.19.2009

Bitácora Pt. 9 “The end is the beginning is the end”

Llegamos poco después de media tarde, no somos tan bien recibidos como esperaba por parte de Raúl, natural, él esperaba al chico de la pizza y no a un par de músicos a molestar con nuestro disco y hacer uso de unas horas extras que generosamente nos otorga el Master of the Mine!; este hombre no para, justo al llegar nos cruzamos con “Los Ingenieros alemanes”, grupo de Madrid que han pasado horas de grabación en este paraje de Almenillar. La agenda de trabajo durante los siguientes meses es igual de ajetreada. Agradecemos el tiempo que nos dedique esta tarde, día en el que le daremos punto final a la grabación del primer disco de Mañana. (16:02 horas)


El fuego en casa…. Finiquitada, no pienso cambiarle más, pase lo que pase” Cristobal Colom, a las 16:13, terminamos definitivamente con este tema. Entramos con Remedios #2, hay que modificar un poco la voz, subir un instrumento, dejar que la voz cruce clara el tema “No sé si es peor la cura / que la enfermedad, / que vergüenza usarme / para demostrar “. Tres deseos, larga diatriba, controversia y al final me salgo con la mía, eso sí, me advierten que el éxito o no del disco se deberá a esta decisión. (17:45 horas)


A medida que va terminando la tarde y quedan menos temas por cerrar, llega necesariamente el momento de reflexión sobre los días anteriores, todo esto ha ocurrido en solamente dos semanas, una grabación de no demasiados días, pero finalmente agotadora, añádase a ello el concierto en el Monkey Week. Lejano ya es el momento en el que sentados en triángulo, Jorge, Cristobal y Appu se sentaron a comenzar la grabación de este disco, una toma y repetir, repetir para tener la perfecta, el sonido que buscamos, horas y horas de escuchar instrumento por instrumento, diez temas y diez historias. Cuando pienso en estos días, el recorrido desde Sevilla hasta La Mina, las conversaciones en el auto, las comidas en la gasolinera y el mutismo de la carretera, la prisa por alcanzar la cima de cada tema, desde el puzzle endiablado que nos conduce irremediablemente al camino yerto, hasta las noches de fogata y coyotes en fuga, hasta la complicidad de gargantas y tonos alcanzando la cáustica belleza de cada canción. (19:00 horas)


Llega Fran, entra a La Mina con herramientas a cuestas, estamos en el último día de grabación y está convencido de cambiar uno de los temas. Escucha lo que hemos realizado durante la tarde/mañana, unos siete temas completamente terminados y una buena lista de discusiones, desde por subir un punto una guitarra, hasta por bajar algún efecto o clarificar voces, discusiones que llegan el término correcto cuando se cierra la pista y sabemos que es así como debe ser, que ha llegado el momento definitivo de abandonarla y seguir tras la pista de otra fantasma, otra ilusión que con suerte algún día sea canción. (19:38 horas)


Fran nos enseña lo que está por meter en el tema. Llega mi turno para escuchar su propuesta, me pongo los cascos con la piscina por delante, el jardín flanqueando y la pálida barda de invierno conteniendo el azote. Entonces intuyo que lo que me llega por los auriculares, un piano setentero deudor del Manzarek más embrutecido, es un destello más del Sr. Fran, que ha tenido el coraje de modificar hasta el último momento lo que le parecía erróneo. Por otra parte, quiero terminar Río abajo, que es lo que suena en la sala de mezcla, porque quiero escuchar De costa a costa con esta nueva pulsación de Fran; estamos a menos de un par de horas de terminar y siguen saliendo cosas. El silencio de La Mina nos ha hecho suyos, no podría ser de otra manera. (19:41 horas)


Salgo de La Mina poco después de terminar Río abajo, es noche y Sevilla está lejos. Regresando por la carretera dejo el pause en el reproductor. No necesito escuchar nada más hoy, no es necesario, de verdad. Mañana será, quizá mañana. Verdad Sal, querido?.

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10.06.2009

A Mélida Ramos de Becerra, a cuarenta y cinco años de su muerte.


Hace exactamente cuarenta y cinco años, José Carlos Becerra (Villahermosa, 1937 - Brindisi, 1970) pierde a su madre. En el transcurso de los siguientes meses, el poeta mexicano pasará por el vacío, la tristeza, la soledad inminente de quien permanece en vida, para dar de vida a través de la poesía a quien ha fallecido. Oscura palabra se publica en 1965, en él, el poeta vuelca su pena para entregar uno de los poemarios más profundos y sentidos de la literatura mexicana.

Hoy por la mañana, tuve que levantarme de cama, me recorría un dolor en el vientre que ya desde el sueño mismo me alertaría que pasaría unas malas horas. Del estudio tomé un libro, al cual recurro frecuentemente y de cuyas lecturas, en silencio o en compañía, regreso a un poeta que goza de admiración no poca, especialmente en este servidor suyo, que en él ha encontrado la visión idónea para correr y emular sus versos, extenderlos hacia donde el autor no pudo, o no quiso llegar. Esa poesía que brindo al cuaderno, es pequeña en comparación de la obra del poeta tabasqueño, más en estas horas donde sus poemas hacen ver mi dolor minúsculo, ante la pena que sus versos desfloran a las palabras.

Noté que en el epígrafe que inician los poemas de Oscura palabra, la fecha de nacimiento coincidía con los 45 años de muerte de la madre del poeta, lo último que se me ocurre pensar en el momento que noto la exactitud de las fechas, es en una simple coincidencia.

El dolor en el hombre básicamente es una alerta, un signo de extravío del bienestar, una llamada punzante que identifica una carencia, un recuerdo, alguien que ya no está. El dolor llama a voces, inclusive en sueños. Mis primeros pasos hacia la estantería, encontrar una lectura adecuada para mitigar el dolor, elegir "El otoño recorre las islas", dirigirme directamente a la lectura de "Oscura palabra", no ha sido un acto milagroso, ha sido sencillamente el encuentro de un par de almas, en el momento que una de ellas intentando mitigar a la otra, no importa que dolor sea más fuerte, importa el acto fraterno de abrazar y dejarse abrazar, sin más compañía que el mismo dolor fundido en un solo instante.

Hoy, Mélida Ramos de Becerra, te recuerdo sin haberte conocido. Te doy gracias por lo que dejaste en tu hijo, por haberle educado, haberle abrazado en sus descalabros infantiles, llevarle a cama y esperar su sueño, alimentarle, darle vida, agradecer lo que le diste con tu amor de madre, por ser extensión de lo que él en estos años, nos ha compartido con sus versos. Descancen en paz.



Oscura palabra

A mis hermanas

Mélida Ramos de Becerra
(Muere el 6 de septiembre de 1964)

1

Hoy llueve, es tu primera lluvia, el abismo deshace su rostro. Cosas que caen por nada. Vacilaciones, pasos de prisa, atropellamientos, crujido de muebles que cambian de sitio, collares rotos de súbito; todo forma parte de este ruido terco de la lluvia.

Hoy llueve por nada, por no decir nada.

Hoy llueve, y la lluvia nos ha hecho entrar en casa a todos, menos a ti.
Algo se ha roto en alguna parte. En algún sitio hay una terrible descompostura y alguien ha mandado llamar a unos extraños artesanos para arreglarla. Así suena la lluvia en el tejado. Carpinteros desconocidos martillean implacables.

¿Qué están cubriendo? ¿A quién están guardando?
¡Qué bien cumple su tarea la lluvia, qué eficaz!

Algo se ha roto, algo se ha roto. Algo anda mal en el ruido de la lluvia. Por eso el viento husmea así; con su cara de muros con lama, con sus bigotes de agua. Y uno no quiere que el viento entre en la casa como si se tratara de un animal desconocido.

Y hay algo ciego en el modo como golpea la lluvia en el tejado. Hay pasos precipitados, confusas exclamaciones, puertas cerrándose de golpe, escaleras por donde seres extraños suben y bajan de prisa.

Esta lluvia quién sabe por qué. Tanta agua repitiendo lo mismo.

La mañana con su corazón de aluminio me rodea por todas partes; por la casa y el patio, por el norte y el alma, por el viento y las manos.

Telaraña de lluvia sobre la ciudad.

Hoy llueve por primera vez, ¡tan pronto!

Hoy todo tiene tus cincos días, y yo nada sé mirando la lluvia.

[11 de septiembre de 1964, Villahermosa]
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10.05.2009

Bitácora Pt. 8 “Los cowboys son los indios del futuro”

Paso la mañana intentando recuperar el sentido de la manera más honorable. Sueño con los cowboys negros que vivieron a principios de siglo XX, sueño con aquella enorme mujer de casi 1.87 que vivió en aquella época, negra, mujer y cantinera, salió adelante, montó su negocio y pasó a la historia, en el sueño soy yo a quien golpea después de negarme a pagar la cuenta que había acumulado durante semanas, y que al hacerlo me dice menos enfadada Deuda saldada. Suena el teléfono, una voz seca y nada real intenta jugarme una broma, los primeros parpadeos terminan por cerrar la ventana a mi sueño y le digo a Fran que no, que ya estaba despierto. Ayer estuvo en el estudio grabando con Cristóbal todas las partes del teclado, me dice que deje de flojear, que me pase por el estudio. Dudo poco, sinceramente, a pesar de que tengo un par de boletos para ir a recrear la pupila al evento Eros, prefiero ir a La Mina, hecho de menos su silencio. (13:19 hrs)


Me dirás en pocas líneas / ya ha pasado lo peor / y será tan aburrido / como cuando alcanzamos la perfección. Godo llegó a las cinco de la tarde, poco más. Se ha grabado de nuevo la trompeta de “El fuego en casa”, ahora abate la trompeta sobre la pista de Tres deseos. (17:56 hrs)


Fuera hay una temperatura promedio de 37 grados, así como pasamos el otoño en Sevilla, para que los deprimidos tengan algo de sol, para que no nos quejemos que el invierno llegará antes este año, que el cambio climático tiene la culpa, que Lorenzo ganó la carrera y Pedrosa quedó en tercero, que comimos en el pueblo, que llegó Kico con Rocío y partieron, que en las noticias la nota la dio Hugo y su Almería/defensa personal a Xabi, que Alonso quedó en décimo y todos pensamos ya en su próxima temporada con Ferrari, que ayer los Pumas ganaron y en varios kilómetros a la redonda nadie lo celebró, que los pases de Cristóbal con el balón de fútbol americano van mejorando, que solamente lo tiró a la piscina un par de veces de cuatro, un cincuenta/cincuenta honorable, que Fran no se ha quejado del calor, pero anda más caliente que burro en primavera, que Jorge tiene una nueva afición: hacernos esperar, pero esta vez por cuestiones ajenas, aclaro, cosa que no quita le haya agarrado su puntito, que en la gasolinera donde recurrimos a comprar provisiones cuando agotamos la nevera, venden antigüedades de interés, que anunciaré tres de ellas: a. Binoculares de mediados del siglo XX por 20 €. b. piano con caja de madera original de los años treinta en 400€. Cencerro con su respectivo óxido acumulado por décadas de estar conduciendo ovejas a casa 18 €, que compraré una de estas tres piezas en cuanto pueda pagarlo es una certeza, que Godo sigue en la sala de grabación y Raúl documentando cada nota. Que la tarde nunca parte, nunca ha partido de La Mina, es que a nosotros nos gana el sueño y viajamos de más en él. (18:34 hrs)



Miguel Brieva es un genio y debería hacernos la portada del disco! (subidón de Appu después de continuar con la lectura de Brieva “Sobras maestras”, lectura de mesa de noche de la grabación del disco, idea que surge después de enterarme que ha sido él quien hizo la portada del M.O.S. de Julio de la Rosa, uno mira el pan ajeno y siempre le da hambre). Appu deja de pensar y discurre en voz alta ¿Qué significa M.O.S?, le hago una entrevista a Julio hace no más de una semana y dejé la pregunta en la cartuchera, fallo de novato, alguien me lo hará pagar.

En estos momentos tengo Tres deseos en la cabeza, súbitamente caigo en cuenta que Dios no me ha vuelto a hablar después de haber terminado mis líneas de bajo. Y yo tan tranquilo. Ahora tengo otra cosa en la cabeza: cuando comenzamos a tocar Río abajo sentí que de cierta manera nos estábamos acercando a esos kilométricos pastizales que recorrieron los primeros pobladores de América, los indios, los cowboys, las aplanadoras, los cementerios de residuos tóxicos y el futuro que dejamos atrás, que Tom Sawyer esta lejos del Missisipi, en algún merendero de carretera, alimentando trece niños de trece mujeres distintas, escucha en su walkman que vamos Río abajo, suddenly understand que Huck no ha muerto, que llevamos algo de él, suena el timbre de la puerta, alguien entra cantando Down the river: Elvis montando su Cadillac rosado, Michael caminando a la luna, Lennon repartiendo amor, los tres muriendo por las balas del progreso.


Los cowboys son los indios de hoy. Recuerden las palabras de Javier Lucini, recuerden a Gerónimo, recuerden que la tierra es fiel, que siempre nos recordara que somos su fruto, que somos ella.

“Raúl Pérez es un orfebre digital”, Cristóbal Colom. Rolling stone magazine.


Visión apocalíptica de Cristóbal Colom: Raúl Pérez no se pasará a la historia ni como productor ni como bajista de los Baltic sea, sino por la publicación de su libro “El orfebre digital, por Raúl Pérez” en el año 2012.







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Publican "Quinientos años" en la revista portuguesa O Ovo Mole, No. 11


Quinientos años fue escrito en la travesía que realizamos David Gallardo, Juan Carlos Sierra y el poeta Javier Villaseñor, cuando atravesamos la mitad de Portugal.

Un viaje de dos noches y tres días que estuvo lleno de contemplación, fraternidad, silencios, con belleza al descubierto de un país que descubrí con los viajes, y al cual le guardo un claro y sincero cariño.

El poema está publicado en la revista del Centro Cultural Lusófono "O Ovo Mole", encargada de establecer vinculaciones culturales y sociales entre España y Portugal.

Quiero agradecer a Carmen Herrera por tomarse el tiempo para leer este poema, de difundirlo y hacer que vea luz por primera vez en una revista portuguesa. Muchas gracias por este regalo.


Aquí el enlace a la lectura de la revista con el poema publicado en la página 10.

Aquí el enlace a la lectura del poema
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10.03.2009

Bitácora. Pt. 5 "Voces, coros, ranas, río"


Día Quinto de grabación


Ha hecho falta una bolsa completa de patatas para tener el nivel necesario de grasa en las venas, suficiente para seguir con la selección de los poemas de la antología, suficiente para escuchar lo grabado el día anterior y decidir que guitarra se queda, cuál se va. Opiniones todas. Escuchamos Esperando a Godot, escuchamos Funeral, ay por ahí algunas minucias a corregir, suena Río abajo, grabamos la guitarra acústica, golpes secos, reverb, mono o etéreo, “así de agudo está bien”, dice Raúl, dudas que vamos solventando, la cosa es no agobiarnos con tantos sonidos, son solamente diez temas, tampoco debería ser para tanto. (12:56 hrs)


En unas horas llega de las Islas Canarias, Floty, ex Green Means Love, tocará el banjo en algún tema, o varios. Pasaremos por él poco antes de media noche, así que a eso de las doce menos cuarto, tendremos músico invitado arribando a Sevilla. (13:38 hrs)


Hasta la hora de la comida repasamos los temas, le damos atención especial a Río abajo, El momento en que perdí y Funeral. Se graban algunas guitarras, pensamos en quitar algunas otras, llenar y atascar y hacer un caos, para después pensar en silencios, descansos, armonías. La comida de lujo, digna para una tarde de grabación: pizza de horno y una pasta que nos ha cocinado Raúl, por ahora estamos los tres en el estudio. Durante la comida hablamos de la inmigración mexicana a Estados Unidos y España, les sorprende cuando les menciono que la segunda ciudad con más habitantes mexicanos son Los Ángeles, con 14 millones; hablamos de nuestras series de infancia y concordamos en que Plaza Sésamo es lo mismo que Barrio Sésamo pero no. Epi y Blas, no es lo mismo que Beto y Enrique, hay aquí una brecha abismal, estamos pensando en como conciliar ambas posiciones. (17:20 hrs)


Finalmente la pasta con queso, vinagre, aceite y sal resulta suficiente para llenar el estómago, al dar por terminada la comida cada loco con su tema. Raúl está de nuevo enfrente de la consola revisando el bajo de Buena suerte, Cristóbal duerme boca abajo, algo que también haré ahora mismo, ya Raúl nos cuida el sueño, o mejor no, que se concentre en los mandos, la única pesadilla sería terminar este disco y que sea un desastre, una hecatombe que nadie asegura no pueda ocurrir. (17:35 pm)


No me arrepiento de estar, canta Cristóbal, dobla la voz y repite. Buscando a Godot, libro que por cierto no le gustó, tiene muy buena pinta “siento el aire de la nuca al despertar, / tu no me has robado nada, yo no más de lo normal / y no me arrepiento / no me arrepiento de estar”. Aunque prefiero que seas tú la que tenga que bailar. En algún momento, a la mitad del tema, suena una guitarra de doce cuerdas, unos pellizcos, unas pequeñas campanas, un par de detalles, en algún momento recuerdo a esos REM ochentenos, al comentarlo medianamente coincidimos, pero estamos de acuerdo en que reiremos bastante si algún día alguien cita a REM como influencia, cuando nos consta que Cristóbal no se ha descargado un solo disco de ellos. Godot se pone de cabeza como posible single bell single bell. (19:05 hrs)


Pasan de las 21:00hrs. Acabamos de terminar de grabar El momento en que perdí. Es momento de la cena, que en un par de horas vamos por nuestro músico invitado. A darle caña!

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Monóculo 7. Entrevista a Julio de la Rosa

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Entrevista a Julio de la Rosa

Octubre 2, 2009

Texto Iván Vergara / Fotos Iram Martínez / revistawego@gmail.com

Julio de la Rosa. Alquimista de la música y la poesía.

Me encuentro con Julio de la Rosa (Jerez de la Frontera, 1972) en las puertas de la mítica sala Funclub, en el corazón de la Alameda, sala que el compositor jerezano conoce a la perfección, después de haber vivido varios años en la capital andaluza, no sé cuántos conciertos hemos dado en Sevilla, pero aquí hemos dado unos cuantos, me dice mientras salimos a sentarnos en alguna terraza, le espera Abraham Boba, quien recién regresa de México después de dar unos conciertos con Nacho Vegas, también estrenando disco; se encuentran los miembros de la banda que acompaña a Julio en los conciertos que da durante estos meses, presentando su último trabajo El Espectador. El tiempo no puede ser mejor en la capital andaluza.

Sigue leyendo el resto de la entrevista

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10.02.2009

Bitácora Pt. 4. "Nihilismo"


Día Cuatro de grabación.

Limbo. Nada. Vacío. No me acerqué al estudio este día. Demasiada presión con el Recital Chilango Andaluz, estamos a pocos días y la antología que publicaremos todavía tiene que maquetarse y enviar a imprimir, en eso estoy en estas horas, no me llegan.

Tendrán que grabar las guitarras, acústicas y eléctricas, repasarán los bajos, se esconderán de esta lluvia otoñal que tiene a la península con las calles desbordadas.

Raúl contestará “Cris folk” cuando le pregunten qué es lo que estamos grabando, cocinarán en casa la famosa ensalada de K. se quedarán hasta casi las 10 de la noche atizando los temas con guitarras, no contestarán al teléfono, saldrán al porche a fumar un cigarro, sonarán la claqueta por los cascos, será día y abandonarán por la noche.
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Bitácora Pt. 3. "Río abajo"





Hay silencio en La Mina. Cristóbal no está en el estudio y se nota.


Calma. Mucha calma. Nos apetece algo más de movimiento.


Dios habla a través de los altavoces, se repite esta toma, dice, se repite este bajo, repite, se graban las congas y bien, amenaza. Dios a través del altavoz es un coñazo. Nos ha hecho repetir infinitas veces Buscando a Godot, cuando llegamos a Tres deseos, nos quedamos atascados con el bajo y su presencia se hace sentir, La Mina tiembla y repetimos toma, otra vez, otra vez y otra. (12:35hrs)


Lo único que mantiene de pie este recinto nos llega de más allá de las murallas. Son los sonidos de los pocos autos que circulan la estrecha calle, los sonidos de animales aéreos, kamikazes, los fantasmas que plagan esta Andalucía y disfrutan deambulando del sol, sin rumbo. No sé porqué pienso en la nueva mini serie inglesa sobre el Gran hermano y una plaga de zombies rodeando el estudio sin que los concursantes se enteren; si estuviéramos en el mismo caso, ¿sobreviviríamos golpeándoles con esta colección de guitarras y bajos, aventándoles los platos de la batería o usando los pedales como bombas molotov? Pienso en lo inútil que nos resultaría este afán de ser músicos. Voy a buscar una sierra eléctrica en el cobertizo, un segundo. (13:44 hrs)


Regresamos de la comida, cerca de La Mina hay una tasca donde los camareros no entienden al mexicano y se come de maravilla (pregunten por los garbanzos, nos dice Raúl), hay un cambio en el campo de juego, entra Julio sale Jorge. Es el momento de grabar las guitarras, acústicas y eléctricas. Llegan también los vicios y las sonrisas bobas, después de grabar algunas guitarras acústicas un descanso, Julio prepara el arsenal, suena la pista y estos temas que eran delicados huesos, cartílago efímero, comienzan a brillar. Han dado una patadita y todo. (18:07 hrs)

Río abajo. Julio graba la guitarra, se detiene después de enfrentarse varias veces al ritmo unísono del bajo y la batería, estoy perdido dice calmadamente, cuando ya ha grabado diversas tomas, y en cada una de ellas una variación; entonces vuelve a erguirse, frente ese ritmo country para abatirlo a guitarrazos. Se detiene, vuelve a subirse al tema como quien corre tras un tren y sea eso una afición, como quien circula la carretera hasta dormido; se monta en el tema una y otra vez, en cada una de ellas una variante, se divierte, ríe al final de un tema, cierra los ojos y se deja fluir, corrijo: no fluye, flota, tiene esa característica propia del aire. Cuando se monta la guitarra amigos, este hombre anda allá, alto. Yiiiiijá! (19:04 hrs).

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10.19.2009

Bitácora Pt. 9 “The end is the beginning is the end”

Llegamos poco después de media tarde, no somos tan bien recibidos como esperaba por parte de Raúl, natural, él esperaba al chico de la pizza y no a un par de músicos a molestar con nuestro disco y hacer uso de unas horas extras que generosamente nos otorga el Master of the Mine!; este hombre no para, justo al llegar nos cruzamos con “Los Ingenieros alemanes”, grupo de Madrid que han pasado horas de grabación en este paraje de Almenillar. La agenda de trabajo durante los siguientes meses es igual de ajetreada. Agradecemos el tiempo que nos dedique esta tarde, día en el que le daremos punto final a la grabación del primer disco de Mañana. (16:02 horas)


El fuego en casa…. Finiquitada, no pienso cambiarle más, pase lo que pase” Cristobal Colom, a las 16:13, terminamos definitivamente con este tema. Entramos con Remedios #2, hay que modificar un poco la voz, subir un instrumento, dejar que la voz cruce clara el tema “No sé si es peor la cura / que la enfermedad, / que vergüenza usarme / para demostrar “. Tres deseos, larga diatriba, controversia y al final me salgo con la mía, eso sí, me advierten que el éxito o no del disco se deberá a esta decisión. (17:45 horas)


A medida que va terminando la tarde y quedan menos temas por cerrar, llega necesariamente el momento de reflexión sobre los días anteriores, todo esto ha ocurrido en solamente dos semanas, una grabación de no demasiados días, pero finalmente agotadora, añádase a ello el concierto en el Monkey Week. Lejano ya es el momento en el que sentados en triángulo, Jorge, Cristobal y Appu se sentaron a comenzar la grabación de este disco, una toma y repetir, repetir para tener la perfecta, el sonido que buscamos, horas y horas de escuchar instrumento por instrumento, diez temas y diez historias. Cuando pienso en estos días, el recorrido desde Sevilla hasta La Mina, las conversaciones en el auto, las comidas en la gasolinera y el mutismo de la carretera, la prisa por alcanzar la cima de cada tema, desde el puzzle endiablado que nos conduce irremediablemente al camino yerto, hasta las noches de fogata y coyotes en fuga, hasta la complicidad de gargantas y tonos alcanzando la cáustica belleza de cada canción. (19:00 horas)


Llega Fran, entra a La Mina con herramientas a cuestas, estamos en el último día de grabación y está convencido de cambiar uno de los temas. Escucha lo que hemos realizado durante la tarde/mañana, unos siete temas completamente terminados y una buena lista de discusiones, desde por subir un punto una guitarra, hasta por bajar algún efecto o clarificar voces, discusiones que llegan el término correcto cuando se cierra la pista y sabemos que es así como debe ser, que ha llegado el momento definitivo de abandonarla y seguir tras la pista de otra fantasma, otra ilusión que con suerte algún día sea canción. (19:38 horas)


Fran nos enseña lo que está por meter en el tema. Llega mi turno para escuchar su propuesta, me pongo los cascos con la piscina por delante, el jardín flanqueando y la pálida barda de invierno conteniendo el azote. Entonces intuyo que lo que me llega por los auriculares, un piano setentero deudor del Manzarek más embrutecido, es un destello más del Sr. Fran, que ha tenido el coraje de modificar hasta el último momento lo que le parecía erróneo. Por otra parte, quiero terminar Río abajo, que es lo que suena en la sala de mezcla, porque quiero escuchar De costa a costa con esta nueva pulsación de Fran; estamos a menos de un par de horas de terminar y siguen saliendo cosas. El silencio de La Mina nos ha hecho suyos, no podría ser de otra manera. (19:41 horas)


Salgo de La Mina poco después de terminar Río abajo, es noche y Sevilla está lejos. Regresando por la carretera dejo el pause en el reproductor. No necesito escuchar nada más hoy, no es necesario, de verdad. Mañana será, quizá mañana. Verdad Sal, querido?.

10.06.2009

A Mélida Ramos de Becerra, a cuarenta y cinco años de su muerte.


Hace exactamente cuarenta y cinco años, José Carlos Becerra (Villahermosa, 1937 - Brindisi, 1970) pierde a su madre. En el transcurso de los siguientes meses, el poeta mexicano pasará por el vacío, la tristeza, la soledad inminente de quien permanece en vida, para dar de vida a través de la poesía a quien ha fallecido. Oscura palabra se publica en 1965, en él, el poeta vuelca su pena para entregar uno de los poemarios más profundos y sentidos de la literatura mexicana.

Hoy por la mañana, tuve que levantarme de cama, me recorría un dolor en el vientre que ya desde el sueño mismo me alertaría que pasaría unas malas horas. Del estudio tomé un libro, al cual recurro frecuentemente y de cuyas lecturas, en silencio o en compañía, regreso a un poeta que goza de admiración no poca, especialmente en este servidor suyo, que en él ha encontrado la visión idónea para correr y emular sus versos, extenderlos hacia donde el autor no pudo, o no quiso llegar. Esa poesía que brindo al cuaderno, es pequeña en comparación de la obra del poeta tabasqueño, más en estas horas donde sus poemas hacen ver mi dolor minúsculo, ante la pena que sus versos desfloran a las palabras.

Noté que en el epígrafe que inician los poemas de Oscura palabra, la fecha de nacimiento coincidía con los 45 años de muerte de la madre del poeta, lo último que se me ocurre pensar en el momento que noto la exactitud de las fechas, es en una simple coincidencia.

El dolor en el hombre básicamente es una alerta, un signo de extravío del bienestar, una llamada punzante que identifica una carencia, un recuerdo, alguien que ya no está. El dolor llama a voces, inclusive en sueños. Mis primeros pasos hacia la estantería, encontrar una lectura adecuada para mitigar el dolor, elegir "El otoño recorre las islas", dirigirme directamente a la lectura de "Oscura palabra", no ha sido un acto milagroso, ha sido sencillamente el encuentro de un par de almas, en el momento que una de ellas intentando mitigar a la otra, no importa que dolor sea más fuerte, importa el acto fraterno de abrazar y dejarse abrazar, sin más compañía que el mismo dolor fundido en un solo instante.

Hoy, Mélida Ramos de Becerra, te recuerdo sin haberte conocido. Te doy gracias por lo que dejaste en tu hijo, por haberle educado, haberle abrazado en sus descalabros infantiles, llevarle a cama y esperar su sueño, alimentarle, darle vida, agradecer lo que le diste con tu amor de madre, por ser extensión de lo que él en estos años, nos ha compartido con sus versos. Descancen en paz.



Oscura palabra

A mis hermanas

Mélida Ramos de Becerra
(Muere el 6 de septiembre de 1964)

1

Hoy llueve, es tu primera lluvia, el abismo deshace su rostro. Cosas que caen por nada. Vacilaciones, pasos de prisa, atropellamientos, crujido de muebles que cambian de sitio, collares rotos de súbito; todo forma parte de este ruido terco de la lluvia.

Hoy llueve por nada, por no decir nada.

Hoy llueve, y la lluvia nos ha hecho entrar en casa a todos, menos a ti.
Algo se ha roto en alguna parte. En algún sitio hay una terrible descompostura y alguien ha mandado llamar a unos extraños artesanos para arreglarla. Así suena la lluvia en el tejado. Carpinteros desconocidos martillean implacables.

¿Qué están cubriendo? ¿A quién están guardando?
¡Qué bien cumple su tarea la lluvia, qué eficaz!

Algo se ha roto, algo se ha roto. Algo anda mal en el ruido de la lluvia. Por eso el viento husmea así; con su cara de muros con lama, con sus bigotes de agua. Y uno no quiere que el viento entre en la casa como si se tratara de un animal desconocido.

Y hay algo ciego en el modo como golpea la lluvia en el tejado. Hay pasos precipitados, confusas exclamaciones, puertas cerrándose de golpe, escaleras por donde seres extraños suben y bajan de prisa.

Esta lluvia quién sabe por qué. Tanta agua repitiendo lo mismo.

La mañana con su corazón de aluminio me rodea por todas partes; por la casa y el patio, por el norte y el alma, por el viento y las manos.

Telaraña de lluvia sobre la ciudad.

Hoy llueve por primera vez, ¡tan pronto!

Hoy todo tiene tus cincos días, y yo nada sé mirando la lluvia.

[11 de septiembre de 1964, Villahermosa]

10.05.2009

Bitácora Pt. 8 “Los cowboys son los indios del futuro”

Paso la mañana intentando recuperar el sentido de la manera más honorable. Sueño con los cowboys negros que vivieron a principios de siglo XX, sueño con aquella enorme mujer de casi 1.87 que vivió en aquella época, negra, mujer y cantinera, salió adelante, montó su negocio y pasó a la historia, en el sueño soy yo a quien golpea después de negarme a pagar la cuenta que había acumulado durante semanas, y que al hacerlo me dice menos enfadada Deuda saldada. Suena el teléfono, una voz seca y nada real intenta jugarme una broma, los primeros parpadeos terminan por cerrar la ventana a mi sueño y le digo a Fran que no, que ya estaba despierto. Ayer estuvo en el estudio grabando con Cristóbal todas las partes del teclado, me dice que deje de flojear, que me pase por el estudio. Dudo poco, sinceramente, a pesar de que tengo un par de boletos para ir a recrear la pupila al evento Eros, prefiero ir a La Mina, hecho de menos su silencio. (13:19 hrs)


Me dirás en pocas líneas / ya ha pasado lo peor / y será tan aburrido / como cuando alcanzamos la perfección. Godo llegó a las cinco de la tarde, poco más. Se ha grabado de nuevo la trompeta de “El fuego en casa”, ahora abate la trompeta sobre la pista de Tres deseos. (17:56 hrs)


Fuera hay una temperatura promedio de 37 grados, así como pasamos el otoño en Sevilla, para que los deprimidos tengan algo de sol, para que no nos quejemos que el invierno llegará antes este año, que el cambio climático tiene la culpa, que Lorenzo ganó la carrera y Pedrosa quedó en tercero, que comimos en el pueblo, que llegó Kico con Rocío y partieron, que en las noticias la nota la dio Hugo y su Almería/defensa personal a Xabi, que Alonso quedó en décimo y todos pensamos ya en su próxima temporada con Ferrari, que ayer los Pumas ganaron y en varios kilómetros a la redonda nadie lo celebró, que los pases de Cristóbal con el balón de fútbol americano van mejorando, que solamente lo tiró a la piscina un par de veces de cuatro, un cincuenta/cincuenta honorable, que Fran no se ha quejado del calor, pero anda más caliente que burro en primavera, que Jorge tiene una nueva afición: hacernos esperar, pero esta vez por cuestiones ajenas, aclaro, cosa que no quita le haya agarrado su puntito, que en la gasolinera donde recurrimos a comprar provisiones cuando agotamos la nevera, venden antigüedades de interés, que anunciaré tres de ellas: a. Binoculares de mediados del siglo XX por 20 €. b. piano con caja de madera original de los años treinta en 400€. Cencerro con su respectivo óxido acumulado por décadas de estar conduciendo ovejas a casa 18 €, que compraré una de estas tres piezas en cuanto pueda pagarlo es una certeza, que Godo sigue en la sala de grabación y Raúl documentando cada nota. Que la tarde nunca parte, nunca ha partido de La Mina, es que a nosotros nos gana el sueño y viajamos de más en él. (18:34 hrs)



Miguel Brieva es un genio y debería hacernos la portada del disco! (subidón de Appu después de continuar con la lectura de Brieva “Sobras maestras”, lectura de mesa de noche de la grabación del disco, idea que surge después de enterarme que ha sido él quien hizo la portada del M.O.S. de Julio de la Rosa, uno mira el pan ajeno y siempre le da hambre). Appu deja de pensar y discurre en voz alta ¿Qué significa M.O.S?, le hago una entrevista a Julio hace no más de una semana y dejé la pregunta en la cartuchera, fallo de novato, alguien me lo hará pagar.

En estos momentos tengo Tres deseos en la cabeza, súbitamente caigo en cuenta que Dios no me ha vuelto a hablar después de haber terminado mis líneas de bajo. Y yo tan tranquilo. Ahora tengo otra cosa en la cabeza: cuando comenzamos a tocar Río abajo sentí que de cierta manera nos estábamos acercando a esos kilométricos pastizales que recorrieron los primeros pobladores de América, los indios, los cowboys, las aplanadoras, los cementerios de residuos tóxicos y el futuro que dejamos atrás, que Tom Sawyer esta lejos del Missisipi, en algún merendero de carretera, alimentando trece niños de trece mujeres distintas, escucha en su walkman que vamos Río abajo, suddenly understand que Huck no ha muerto, que llevamos algo de él, suena el timbre de la puerta, alguien entra cantando Down the river: Elvis montando su Cadillac rosado, Michael caminando a la luna, Lennon repartiendo amor, los tres muriendo por las balas del progreso.


Los cowboys son los indios de hoy. Recuerden las palabras de Javier Lucini, recuerden a Gerónimo, recuerden que la tierra es fiel, que siempre nos recordara que somos su fruto, que somos ella.

“Raúl Pérez es un orfebre digital”, Cristóbal Colom. Rolling stone magazine.


Visión apocalíptica de Cristóbal Colom: Raúl Pérez no se pasará a la historia ni como productor ni como bajista de los Baltic sea, sino por la publicación de su libro “El orfebre digital, por Raúl Pérez” en el año 2012.







Publican "Quinientos años" en la revista portuguesa O Ovo Mole, No. 11


Quinientos años fue escrito en la travesía que realizamos David Gallardo, Juan Carlos Sierra y el poeta Javier Villaseñor, cuando atravesamos la mitad de Portugal.

Un viaje de dos noches y tres días que estuvo lleno de contemplación, fraternidad, silencios, con belleza al descubierto de un país que descubrí con los viajes, y al cual le guardo un claro y sincero cariño.

El poema está publicado en la revista del Centro Cultural Lusófono "O Ovo Mole", encargada de establecer vinculaciones culturales y sociales entre España y Portugal.

Quiero agradecer a Carmen Herrera por tomarse el tiempo para leer este poema, de difundirlo y hacer que vea luz por primera vez en una revista portuguesa. Muchas gracias por este regalo.


Aquí el enlace a la lectura de la revista con el poema publicado en la página 10.

Aquí el enlace a la lectura del poema

10.03.2009

Bitácora. Pt. 5 "Voces, coros, ranas, río"


Día Quinto de grabación


Ha hecho falta una bolsa completa de patatas para tener el nivel necesario de grasa en las venas, suficiente para seguir con la selección de los poemas de la antología, suficiente para escuchar lo grabado el día anterior y decidir que guitarra se queda, cuál se va. Opiniones todas. Escuchamos Esperando a Godot, escuchamos Funeral, ay por ahí algunas minucias a corregir, suena Río abajo, grabamos la guitarra acústica, golpes secos, reverb, mono o etéreo, “así de agudo está bien”, dice Raúl, dudas que vamos solventando, la cosa es no agobiarnos con tantos sonidos, son solamente diez temas, tampoco debería ser para tanto. (12:56 hrs)


En unas horas llega de las Islas Canarias, Floty, ex Green Means Love, tocará el banjo en algún tema, o varios. Pasaremos por él poco antes de media noche, así que a eso de las doce menos cuarto, tendremos músico invitado arribando a Sevilla. (13:38 hrs)


Hasta la hora de la comida repasamos los temas, le damos atención especial a Río abajo, El momento en que perdí y Funeral. Se graban algunas guitarras, pensamos en quitar algunas otras, llenar y atascar y hacer un caos, para después pensar en silencios, descansos, armonías. La comida de lujo, digna para una tarde de grabación: pizza de horno y una pasta que nos ha cocinado Raúl, por ahora estamos los tres en el estudio. Durante la comida hablamos de la inmigración mexicana a Estados Unidos y España, les sorprende cuando les menciono que la segunda ciudad con más habitantes mexicanos son Los Ángeles, con 14 millones; hablamos de nuestras series de infancia y concordamos en que Plaza Sésamo es lo mismo que Barrio Sésamo pero no. Epi y Blas, no es lo mismo que Beto y Enrique, hay aquí una brecha abismal, estamos pensando en como conciliar ambas posiciones. (17:20 hrs)


Finalmente la pasta con queso, vinagre, aceite y sal resulta suficiente para llenar el estómago, al dar por terminada la comida cada loco con su tema. Raúl está de nuevo enfrente de la consola revisando el bajo de Buena suerte, Cristóbal duerme boca abajo, algo que también haré ahora mismo, ya Raúl nos cuida el sueño, o mejor no, que se concentre en los mandos, la única pesadilla sería terminar este disco y que sea un desastre, una hecatombe que nadie asegura no pueda ocurrir. (17:35 pm)


No me arrepiento de estar, canta Cristóbal, dobla la voz y repite. Buscando a Godot, libro que por cierto no le gustó, tiene muy buena pinta “siento el aire de la nuca al despertar, / tu no me has robado nada, yo no más de lo normal / y no me arrepiento / no me arrepiento de estar”. Aunque prefiero que seas tú la que tenga que bailar. En algún momento, a la mitad del tema, suena una guitarra de doce cuerdas, unos pellizcos, unas pequeñas campanas, un par de detalles, en algún momento recuerdo a esos REM ochentenos, al comentarlo medianamente coincidimos, pero estamos de acuerdo en que reiremos bastante si algún día alguien cita a REM como influencia, cuando nos consta que Cristóbal no se ha descargado un solo disco de ellos. Godot se pone de cabeza como posible single bell single bell. (19:05 hrs)


Pasan de las 21:00hrs. Acabamos de terminar de grabar El momento en que perdí. Es momento de la cena, que en un par de horas vamos por nuestro músico invitado. A darle caña!

Monóculo 7. Entrevista a Julio de la Rosa

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Entrevista a Julio de la Rosa

Octubre 2, 2009

Texto Iván Vergara / Fotos Iram Martínez / revistawego@gmail.com

Julio de la Rosa. Alquimista de la música y la poesía.

Me encuentro con Julio de la Rosa (Jerez de la Frontera, 1972) en las puertas de la mítica sala Funclub, en el corazón de la Alameda, sala que el compositor jerezano conoce a la perfección, después de haber vivido varios años en la capital andaluza, no sé cuántos conciertos hemos dado en Sevilla, pero aquí hemos dado unos cuantos, me dice mientras salimos a sentarnos en alguna terraza, le espera Abraham Boba, quien recién regresa de México después de dar unos conciertos con Nacho Vegas, también estrenando disco; se encuentran los miembros de la banda que acompaña a Julio en los conciertos que da durante estos meses, presentando su último trabajo El Espectador. El tiempo no puede ser mejor en la capital andaluza.

Sigue leyendo el resto de la entrevista

10.02.2009

Bitácora Pt. 4. "Nihilismo"


Día Cuatro de grabación.

Limbo. Nada. Vacío. No me acerqué al estudio este día. Demasiada presión con el Recital Chilango Andaluz, estamos a pocos días y la antología que publicaremos todavía tiene que maquetarse y enviar a imprimir, en eso estoy en estas horas, no me llegan.

Tendrán que grabar las guitarras, acústicas y eléctricas, repasarán los bajos, se esconderán de esta lluvia otoñal que tiene a la península con las calles desbordadas.

Raúl contestará “Cris folk” cuando le pregunten qué es lo que estamos grabando, cocinarán en casa la famosa ensalada de K. se quedarán hasta casi las 10 de la noche atizando los temas con guitarras, no contestarán al teléfono, saldrán al porche a fumar un cigarro, sonarán la claqueta por los cascos, será día y abandonarán por la noche.

Bitácora Pt. 3. "Río abajo"





Hay silencio en La Mina. Cristóbal no está en el estudio y se nota.


Calma. Mucha calma. Nos apetece algo más de movimiento.


Dios habla a través de los altavoces, se repite esta toma, dice, se repite este bajo, repite, se graban las congas y bien, amenaza. Dios a través del altavoz es un coñazo. Nos ha hecho repetir infinitas veces Buscando a Godot, cuando llegamos a Tres deseos, nos quedamos atascados con el bajo y su presencia se hace sentir, La Mina tiembla y repetimos toma, otra vez, otra vez y otra. (12:35hrs)


Lo único que mantiene de pie este recinto nos llega de más allá de las murallas. Son los sonidos de los pocos autos que circulan la estrecha calle, los sonidos de animales aéreos, kamikazes, los fantasmas que plagan esta Andalucía y disfrutan deambulando del sol, sin rumbo. No sé porqué pienso en la nueva mini serie inglesa sobre el Gran hermano y una plaga de zombies rodeando el estudio sin que los concursantes se enteren; si estuviéramos en el mismo caso, ¿sobreviviríamos golpeándoles con esta colección de guitarras y bajos, aventándoles los platos de la batería o usando los pedales como bombas molotov? Pienso en lo inútil que nos resultaría este afán de ser músicos. Voy a buscar una sierra eléctrica en el cobertizo, un segundo. (13:44 hrs)


Regresamos de la comida, cerca de La Mina hay una tasca donde los camareros no entienden al mexicano y se come de maravilla (pregunten por los garbanzos, nos dice Raúl), hay un cambio en el campo de juego, entra Julio sale Jorge. Es el momento de grabar las guitarras, acústicas y eléctricas. Llegan también los vicios y las sonrisas bobas, después de grabar algunas guitarras acústicas un descanso, Julio prepara el arsenal, suena la pista y estos temas que eran delicados huesos, cartílago efímero, comienzan a brillar. Han dado una patadita y todo. (18:07 hrs)

Río abajo. Julio graba la guitarra, se detiene después de enfrentarse varias veces al ritmo unísono del bajo y la batería, estoy perdido dice calmadamente, cuando ya ha grabado diversas tomas, y en cada una de ellas una variación; entonces vuelve a erguirse, frente ese ritmo country para abatirlo a guitarrazos. Se detiene, vuelve a subirse al tema como quien corre tras un tren y sea eso una afición, como quien circula la carretera hasta dormido; se monta en el tema una y otra vez, en cada una de ellas una variante, se divierte, ríe al final de un tema, cierra los ojos y se deja fluir, corrijo: no fluye, flota, tiene esa característica propia del aire. Cuando se monta la guitarra amigos, este hombre anda allá, alto. Yiiiiijá! (19:04 hrs).

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