3.04.2009

Jaime Sabines y el marzo del 99.

Anexo una liga al Periódico de poesía que lleva a una sección dedicada al maestro chiapaneco Jaime Sabines, conmemorando los 10 años de su fallecimiento. Esto es lo primero y más importante, el resto del post es un homenaje que fácilmente se puede precindir de él. Da click a la fotografía para escuchar a Jaime Sabines leyendo algunos de sus más célebres poemas.

Hace diez años paseaba por las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, estudiaba el primer semestre de la carrera y ya para entonces conocía a algunos personajes que deambulaban por sus pasillos: Eric Uribares, Ernesto Pablo, Cintia Calderón, Moisés Villaseñor, Ingrid Solana, Jocelyn Pantoja, Franciss Durán Cerón, Martín del Castillo (aunque realmente él entró a la facultad hasta el año 2000), auténticos referentes pluscuamperfectos de una generación brillante.

Estábamos a menos de un mes de que comenzara la huelga estudiantil, a sólo unos días de que se aprobara una modificación al Reglamento General de Pagos (RGP), hecho con el cual se incrementarían los costes de la inscripción, la cuota semestral, entre otras. A sólo unas semanas de que comenzara la movilización estudiantil. La mañana del 19 de marzo se regó una noticia por la Facultad, expandiéndose velozamente, propagando comentarios aduladores o pesimistas ant un hecho que sabíamos era de importancia. Fallecía aquella mañana el poeta Jaime Sabines.

Es confuso regresar a aquellos días. Recuerdo aquella mañana, habían colocado un anuncio en la entrada de la facultad, justo a un lado de una enorme pila de carteles manifestando el desacuerdo de la comunidad por el incremento en las cuotas. Se hablaba entonces de una huelga para presionar al rector Francisco Barnés para echar atrás la propuesta, se hablaba de la importancia de Sabines como poeta de metro (con risas adolescentes de por medio), se comparaba al poeta con el narrador Bioy Casares (1), fallecido solamente unos días antes, se hablaba de que daba igual, el mundo se acabaría empezando el año 2000, víctimas de un desastre informático, o de un cambio climático de proporción apocalíptica que terminara con la vida en el planeta.

Tenía entonces 19 años, para mi la literatura era Dostoievski, Twain, Tolstoi, Zévaco, Quiroga, Hesse, la poesía se revelaba en aquellos primeros semestres de la facultad leyendo a Garcilaso de la Vega, Jean Paul Richter, Gerard de Nerval y el deslumbramiento intelectual que fue para mi Aurelia. Junto con mis compañeros reía ignorante y cómplice ante las bromas que cernían la reciente leyenda de Sabines: su alcoholismo, su populismo, mi tremenda ignorancia ante su obra.

Años después compré en al librería del Sótano, en Miguel Ángel de Quevedo, una antología de la obra de Sabines, seguramente tuve que seleccionar entre muchos otros libros antes de quedarme con los poemas del poeta chiapaneco, seguramente pasé varias tardes en la casa de Santa Ursula, en las Islas de la UNAM, en los pasillos de la Facultad leyendo su obra, declarándome lector asiduo del poeta.

Entonces había terminado la huelga, trágicamente, como terminan todos los movimientos sociales del siglo XX: dispersados, segregados, absorbidos, reprimidos. Había pasado también ya un par de años en la universidad, aquel grupo brillante de amistades continuaba aferrándose a una amistad que dura hasta estos tecleos, la poesía de Sabines se leía en las aulas, en los homenajes a su persona y su obra, pero más que nunca en aquellos vagones del metro de la ciudad de México, donde una pareja, cualquiera, compran un libro de poesía a 10 pesos, oferta de la editorial Planetas, que no se vende por treinta o por veinte, sino por diez; posan sus cuerpos uno junto al otro mientras leen los versos de aquel poeta que tan bien y tan claro habló de amor.
Al sonar la alarma que anuncia la próxima estación se olvidan de los versos, se olvidan de los estudiantes y su huelga, pero ambos se ocupan de no olvidar el amor que llevan consigo: un libro pirata con los mejores poemas de amor firmado por un tal Jaime Sabines.

(1. Corregido gracias a comentario de usuario anónimo).
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4 comentarios:

Jacobo Tafoya dijo...

Qué buen... post. Pero qué bueno. Bárbaro su recuerdo. Como lector aferrado de Sabines (y tardío pk en el 99 yo andaba por los 13 y mucho más preocupado por el estreno de Dragon Ball GT que por terminar de leer el fantasma de Canterville o buscar un [des]orientador tan grande como Sabines) como lector aferrado no me queda más qué decir que quién hubiera ido en un vagón del metro en esos días para pagar sus diez pesos por el libro y ponerse a leer a todo pulmón y con una terquedad incallable Los amorosos, o No es nada de tu cuerpo, o qué sé yo, cualquier poema de cualquier página.

Una pregunta Ivan...

En México, a su vejez los escritores y poetas acuden a sus homenajes con terror pk se bromea (y con razón) que un homenaje nacional es un anuncio de la muerte del literato; para que luego venga el resto de homenajes y lloriqueos póstumos a su grandeza y valor literario, cuando en vida no se le reconoce lo suficiente. Mencionaste en comentarios al post anterior, sobre el poco reconocimiento o valorización que ahora se le da a Sabines en las clases de literatura del S. XX. En este post hablas de cómo era entrañable para los estudiantes y la gente en el metro, pero en aquel momento (la transición de Sabines de homenajes a requiems,) ¿cómo era visto don Jaime y su trabajo por las mentalidades catedráticas de la UNAM y/o demás universidades en el DF?

Ivan Vergara dijo...

Hola Jacobo

Aquel mes fue el preambulo de una actividad enorme para la UNAM, hace exactamente diez años perdíamos a otro grandísimo cineasta: Stanley Kubrick, hacía no muchos días más Bioy Casares emprendía el mismo camino a ser cóscimo, no pasaba más de una semana cuando nos dejaba Sabines.

Cómo percibimos su fallecimiento? francamente lo que persistía era el menosprecio, la crítica ante un poeta que había sido popularísimo para el pueblo, con esa envidida que da el legado ajeno cuando es inmenso.

Recuerda que menciono que cursaba mi primer semestre de la carrera, poco, menos aún!, sabía de ese mundo literario que preparaban nuestros maestros literarios, Sabines era un desconocido, y ante una burla todos podemos siempre participar, pero ser humildes y otorgar tributo en justo tiempo, poco estamos acostumbrados a ello. Creo que tiene que ver con esa terrible facilidad que poseemos de críticar y juzgar.

Da igual, todos quienes juzgamos d esa manera a Sabines no eramos más que unos severos ignorantes, su obra habla desde hace décadas, te podría decir que si tengo algo claro, es que su legado nos arrebasará con mucho mayor fuerza de lo que nuestras risas y burlas pudieron llegar a ser.

Saludos Jacobo.

Anónimo dijo...

uy sí tan brillantes todos ustedes, ¿no te da pena haber estudiado letras hispánicas y no saber escribir Adolfo Bioy Casares? jaja, de risa

Ivan Vergara / Appu dijo...

oh, hace tiempo recibí un comentario de Anónimo corrigiendo una errata en el post "Jaime Sabines y el marzo del 99".

No quería dejar de mencionarle y agradecerle la corrección, a mí se me pasó totalmente.

Saludos.

3.04.2009

Jaime Sabines y el marzo del 99.

Anexo una liga al Periódico de poesía que lleva a una sección dedicada al maestro chiapaneco Jaime Sabines, conmemorando los 10 años de su fallecimiento. Esto es lo primero y más importante, el resto del post es un homenaje que fácilmente se puede precindir de él. Da click a la fotografía para escuchar a Jaime Sabines leyendo algunos de sus más célebres poemas.

Hace diez años paseaba por las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, estudiaba el primer semestre de la carrera y ya para entonces conocía a algunos personajes que deambulaban por sus pasillos: Eric Uribares, Ernesto Pablo, Cintia Calderón, Moisés Villaseñor, Ingrid Solana, Jocelyn Pantoja, Franciss Durán Cerón, Martín del Castillo (aunque realmente él entró a la facultad hasta el año 2000), auténticos referentes pluscuamperfectos de una generación brillante.

Estábamos a menos de un mes de que comenzara la huelga estudiantil, a sólo unos días de que se aprobara una modificación al Reglamento General de Pagos (RGP), hecho con el cual se incrementarían los costes de la inscripción, la cuota semestral, entre otras. A sólo unas semanas de que comenzara la movilización estudiantil. La mañana del 19 de marzo se regó una noticia por la Facultad, expandiéndose velozamente, propagando comentarios aduladores o pesimistas ant un hecho que sabíamos era de importancia. Fallecía aquella mañana el poeta Jaime Sabines.

Es confuso regresar a aquellos días. Recuerdo aquella mañana, habían colocado un anuncio en la entrada de la facultad, justo a un lado de una enorme pila de carteles manifestando el desacuerdo de la comunidad por el incremento en las cuotas. Se hablaba entonces de una huelga para presionar al rector Francisco Barnés para echar atrás la propuesta, se hablaba de la importancia de Sabines como poeta de metro (con risas adolescentes de por medio), se comparaba al poeta con el narrador Bioy Casares (1), fallecido solamente unos días antes, se hablaba de que daba igual, el mundo se acabaría empezando el año 2000, víctimas de un desastre informático, o de un cambio climático de proporción apocalíptica que terminara con la vida en el planeta.

Tenía entonces 19 años, para mi la literatura era Dostoievski, Twain, Tolstoi, Zévaco, Quiroga, Hesse, la poesía se revelaba en aquellos primeros semestres de la facultad leyendo a Garcilaso de la Vega, Jean Paul Richter, Gerard de Nerval y el deslumbramiento intelectual que fue para mi Aurelia. Junto con mis compañeros reía ignorante y cómplice ante las bromas que cernían la reciente leyenda de Sabines: su alcoholismo, su populismo, mi tremenda ignorancia ante su obra.

Años después compré en al librería del Sótano, en Miguel Ángel de Quevedo, una antología de la obra de Sabines, seguramente tuve que seleccionar entre muchos otros libros antes de quedarme con los poemas del poeta chiapaneco, seguramente pasé varias tardes en la casa de Santa Ursula, en las Islas de la UNAM, en los pasillos de la Facultad leyendo su obra, declarándome lector asiduo del poeta.

Entonces había terminado la huelga, trágicamente, como terminan todos los movimientos sociales del siglo XX: dispersados, segregados, absorbidos, reprimidos. Había pasado también ya un par de años en la universidad, aquel grupo brillante de amistades continuaba aferrándose a una amistad que dura hasta estos tecleos, la poesía de Sabines se leía en las aulas, en los homenajes a su persona y su obra, pero más que nunca en aquellos vagones del metro de la ciudad de México, donde una pareja, cualquiera, compran un libro de poesía a 10 pesos, oferta de la editorial Planetas, que no se vende por treinta o por veinte, sino por diez; posan sus cuerpos uno junto al otro mientras leen los versos de aquel poeta que tan bien y tan claro habló de amor.
Al sonar la alarma que anuncia la próxima estación se olvidan de los versos, se olvidan de los estudiantes y su huelga, pero ambos se ocupan de no olvidar el amor que llevan consigo: un libro pirata con los mejores poemas de amor firmado por un tal Jaime Sabines.

(1. Corregido gracias a comentario de usuario anónimo).

4 comentarios:

Jacobo Tafoya dijo...

Qué buen... post. Pero qué bueno. Bárbaro su recuerdo. Como lector aferrado de Sabines (y tardío pk en el 99 yo andaba por los 13 y mucho más preocupado por el estreno de Dragon Ball GT que por terminar de leer el fantasma de Canterville o buscar un [des]orientador tan grande como Sabines) como lector aferrado no me queda más qué decir que quién hubiera ido en un vagón del metro en esos días para pagar sus diez pesos por el libro y ponerse a leer a todo pulmón y con una terquedad incallable Los amorosos, o No es nada de tu cuerpo, o qué sé yo, cualquier poema de cualquier página.

Una pregunta Ivan...

En México, a su vejez los escritores y poetas acuden a sus homenajes con terror pk se bromea (y con razón) que un homenaje nacional es un anuncio de la muerte del literato; para que luego venga el resto de homenajes y lloriqueos póstumos a su grandeza y valor literario, cuando en vida no se le reconoce lo suficiente. Mencionaste en comentarios al post anterior, sobre el poco reconocimiento o valorización que ahora se le da a Sabines en las clases de literatura del S. XX. En este post hablas de cómo era entrañable para los estudiantes y la gente en el metro, pero en aquel momento (la transición de Sabines de homenajes a requiems,) ¿cómo era visto don Jaime y su trabajo por las mentalidades catedráticas de la UNAM y/o demás universidades en el DF?

Ivan Vergara dijo...

Hola Jacobo

Aquel mes fue el preambulo de una actividad enorme para la UNAM, hace exactamente diez años perdíamos a otro grandísimo cineasta: Stanley Kubrick, hacía no muchos días más Bioy Casares emprendía el mismo camino a ser cóscimo, no pasaba más de una semana cuando nos dejaba Sabines.

Cómo percibimos su fallecimiento? francamente lo que persistía era el menosprecio, la crítica ante un poeta que había sido popularísimo para el pueblo, con esa envidida que da el legado ajeno cuando es inmenso.

Recuerda que menciono que cursaba mi primer semestre de la carrera, poco, menos aún!, sabía de ese mundo literario que preparaban nuestros maestros literarios, Sabines era un desconocido, y ante una burla todos podemos siempre participar, pero ser humildes y otorgar tributo en justo tiempo, poco estamos acostumbrados a ello. Creo que tiene que ver con esa terrible facilidad que poseemos de críticar y juzgar.

Da igual, todos quienes juzgamos d esa manera a Sabines no eramos más que unos severos ignorantes, su obra habla desde hace décadas, te podría decir que si tengo algo claro, es que su legado nos arrebasará con mucho mayor fuerza de lo que nuestras risas y burlas pudieron llegar a ser.

Saludos Jacobo.

Anónimo dijo...

uy sí tan brillantes todos ustedes, ¿no te da pena haber estudiado letras hispánicas y no saber escribir Adolfo Bioy Casares? jaja, de risa

Ivan Vergara / Appu dijo...

oh, hace tiempo recibí un comentario de Anónimo corrigiendo una errata en el post "Jaime Sabines y el marzo del 99".

No quería dejar de mencionarle y agradecerle la corrección, a mí se me pasó totalmente.

Saludos.

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